Thailand Comic Con 2014

Este fin de semana se celebra la Comic Con de Bangkok en el Siam Royal Paragon Hall, y allí pasé gran parte del sábado. El Siam Royal Paragon Hall es sin duda un lugar curioso para realizar una feria como esta, ya que es el “salón de actos” de uno de los centros comerciales más posh de Bangkok, con tiendas de marcas como Hermès, Giorgio Armani o Rolls Royce que durante este fin de semana compartirán protagonismo con niños (y no tan niños) disfrazados de sus personajes favoritos.

Agradable recepción al llegar a la Comic Con

Agradable recepción al llegar

El precio de la entrada es de 60THB, algo menos de 1’5€. ¡Está claro que el precio de la entrada no era excusa para no ir!

Entrada a la Comic Con

Entrada

People waiting to enter Thailand Comic Con 2014

Cosplays esperando para entrar

Cosplay, contracción de “costume play”, es la acción de caracterizarse como algún personaje de manga, anime, videojuego, comic o serie de ficción para interactuar y jugar con otra gente igualmente caracterizada (sobre todo a la hora de posar para las fotos). A día de hoy ha perdido su significado y se considera cosplay a cualquier persona que lleve un disfraz de un anime (dibujos animados japoneses), manga (comic japonés), comic, videojuego o serie de ficción.

Los cosplay femeninos siempre enseñan pierna

Los cosplay femeninos siempre enseñan pierna

Los niños no son los que más se divierten

En el escenario principal fue cambiando de ambientación y acogió diferentes eventos, como torneos de Street Fighter o presentaciones de los personajes del Dr.Slump, que me traen muchos recuerdos de la infancia. En realidad el Street Fighter también me trae recuerdos de la infancia, aunque se le suman otros más recientes disfrutados en Barcelona el último año.


En un evento como este no podía faltar el espacio para DC y MARVEL, y menos ahora que tanto están triunfando sus películas y series de televisión. Me permito aquí recomendar MARVEL: Agents of S.H.I.E.L.D. y Person of Interest, que aunque no es de DC ni MARVEL, el personaje recuerda mucho al Batman de Nolan, así que deberías darle una oportunidad si os gustó la última trilogía Batman.

¡Lo bien que quedaría esto en casa!

¡Lo bien que quedaría esto en casa!

¿Qué fan de IronMan no querría tener esto en casa?

¿Qué fan de IronMan no querría tener esto en casa?

Parte de la colección de Tony Stark

Parte de la colección de Tony Stark

Spiderman haciendo enfadar a Hulk

Spiderman haciendo enfadar a Hulk

Me llamó la atención las pocas tiendas que había, así que intenté llevarme una armadura de Iron Man, pero había demasiada seguridad…

Prisionero en la Estrella de la Muerte

Prisionero en la Estrella de la Muerte

Después de haber ido a casi todos los Salón del Manga de Barcelona desde su primera edición, he de decir que aún tenemos mucho que aprender. No por tener más metros cuadrados cada año se está haciendo un salón mejor, así que espero que los responsables viajen por las diferentes Comic Con del mundo y aprenden algo de cada una.

Que la fuerza os acompañe.

Moverse en Bangkok

Cuando alguien llega a una ciudad tan grande como Bangkok en la que el calor te impide recorrer largas distancias a pie, es importante saber qué medios de transporte hay disponibles.

BTS Skytrain

Inaugurado en 1999, este tren elevado es la mejor opción para moverse por el centro de Bangkok en hora punta. Tiene dos líneas que concurren en la estación de Siam, y aunque no llega al antiguo Bangkok, es suficiente para moverse por las zonas donde el tráfico es más denso o acercate a otros medios de transporte como el barco, en la estación de Saphan Taksin, o el MRT, en las estaciones de Mo Chit, Sala Daeng y Asok.

El precio del BTS varía según las estaciones que hagas, desde 15 hasta 42THB, y siempre se compra el ticket en la maquina; La mujer de la ventanilla sólo está para dar cambio. También hay disponibles las rabbit card, para estancias más largas.

MRT

Inaugurado en 2004, el metro de Bangkok cuenta únicamente con una línea que va desde Bang Sue hasta Hua Lampong. Su recorrido coincide en tres estaciones con el BTS, en Si LomSukhumvit y Chatuchak Park, pero no sirve el mismo billete, así que la combinación de ambos transportes puede acabar siendo más cara que un taxi.

El precio va desde los 16 a los 40THB en función del recorrido.

Taxi

El taxi es, para mi, el mejor medio de transporte en Bangkok. Ir de una punta a la otra de la ciudad nunca costará más de 150THB, ya que cobran por Km. recorridos, y las distancias que se recorren habitualmente no superarán los 60THB. A tener en cuenta dos cosas:

– Exigir siempre que pongan el taximetro. Si no acceden, buscar otro taxi. Por la noche no suelen ponerlo y los precios se fijan entre 100 y 200THB.

– Aunque digan que sí que saben donde está la dirección que les dices, es muy posible que no lo sepan. Llevar un mapa siempre ayuda, y más Google Maps, que está en tailandés y los taxistas pueden leerlo.

Tuk-Tuk

Es un medio de transporte para turistas, y en general una estafa, porque se tardará lo mismo que en taxi pero sin aire acondicionado, más incómodo y generalmente a un precio más elevado. A veces hay una tercera persona ofreciendo llevarte gratis a algún sitio, pero lo único que pretenden es llevarte a varias tiendas a que compres algo.

Moto-taxi

Este transporte es el más apropiado para distancias cortas. Personalmente no lo recomiendo porque el tráfico en Bangkok es una locura y en el 99% de los casos no te darán un casco. El uso más común de estos taxis es para acercarse a las estaciones de BTS / MRT (a un precio de 10-20THB máximo), nunca para hacer largos recorridos.

Barcos

Por 150THB, el Chao Praya Express Boat, permite subir y bajar en todos los muelles tantas veces como se quiera a lo largo de un día. Muy buena opción para ir a visitar sitios como el Palacio Real, China Town y los templos de Wat Pho y Wat Arun. Si sólo queremos llegar de un punto a otro, el precio esd e 40THB.

En todos los muelles hay barcos que cruzan de una orilla a la otra del río por 4THB.

Aquí se pueden ver las rutas de los principales transportes y las conexiones entre ellos:

Mapa de los medios de transporte en Bangkok

Mapa de los medios de transporte en Bangkok

Changsha, xu e irene

Después de dos días en Hong Kong, llegó el momento de poner rumbo a Changsha. La idea era llegar a Shenzhen, ciudad fronteriza entre Hong Kong y la República Popular China en autobús para coger el tren de alta velocidad y reunirnos con Xu y su prometida Irene a la hora de cenar, pero al llegar a la ventanilla nos esperaba una sorpresa: En un país con 1.300 millones de personas no puedes pretender llegar a la estación en una semana festiva y que haya dos billetes esperando a que los compres. No había billetes para los próximos días, así que decidimos hacer noche en el hotel más cercano al moderno aeropuerto de Shenzhen e ir a Changsha en avión al día siguiente por la mañana.

El hotel en cuestión estaba en el típico barrio (y digo barrio por decir algo, porque eran dos calles) chino en el que sus habitantes no habían visto un blanco más que en televisión. Suele pasar, los aeropuertos no están precisamente cerca del centro de las ciudades, y menos en China, con la extensión que tiene, así que visto el barrio, considero que aún tuvimos suerte de que el hotel fuera mínimamente decente. Después de instalarnos (vale, dejar las maletas tiradas) salimos a cenar y comprar una tarjeta SIM para estar un poco más conectados. En un barrio como ese no se puede esperar gran cosa en cuanto a restaurantes, y aunque la comida estaba realmente buena, en China hay chinos y estos no son precisamente agradables a la hora de comer. Gente sin camiseta, escupiendo en el suelo, fumando, gritando y cómo no, señalando a los blancos que nadie sabía qué hacían allí. Todo esto no fue nada comparado con la tristeza que me inundó cuando descubrí que toda la cerveza que venden en ese país es light.

Barrio de Shenzhen en el que estaba nuestro hotel

Barrio de Shenzhen en el que estaba nuestro hotel

Nos obligaron a pedir pescado, y allí se quedó

Nos obligaron a pedir pescado, y allí se quedó

A las 10am del día siguiente ya estábamos en Changsha, donde Xu nos había reservado una habitación en el mismo en el que se hospedaba la familia de Irene (la novia), al lado de su casa. Quedamos con él para comer unos noodles típicos de la región de Hunan, donde se encuentra Changsha, y cuya comida se caracteriza por ser especialmente picante. Tan picante que muchos habitantes de esta región viajan habitualmente con un pote de salsa / aceite picante para añadírsela a todo lo que comen, porque están acostumbrados a eso y cualquier otra cosa les parece insípida.

Noodles típicos de Hunan

Noodles típicos de Hunan

Con el estómago lleno, Xu nos llevó a la Yuelu Academy, fundada durante la Dinastía Song en el año 976 y considerada una de las cuatro shuyuan (academias de aprendizaje superior), y la universidad más antigua del mundo. Discípulos de Confucio como Zhu Xi o Zhang Shi estudiaron aquí y a día de hoy sigue siendo útil como parte de la Universidad Normal de Hunan para el estudio del idioma Han, así que aunque no lo esperaba, acabé viendo una buena parte de historia en Changsha.

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Después de la ruta cultural nos reunimos con la familia de Irene en lo que podríamos llamar “Las Ramblas de Changsha”. Allí nos tomamos una cerveza y esperamos a que llegaran los padres de Xu para ir a cenar.

Abarrotadas calles del centro de Changsha

Abarrotadas calles del centro de Changsha

En China no es habitual eso de que cada uno se pida su plato y si hay mucha gente ponen mesas redondas con una plataforma giratoria en medio en la que colocan toda la comida, así que es muy fácil y cómodo poder coger lo que quieres y, sobre todo, no molestas a los demás. Tampoco se sirven nada en sus platos, si no que cogen las cosas con sus palillos y se lo comen directamente. La excepción lógica a esto es la sopa, que cada uno se sirve en su tazón. Entre los platos que había encontramos tofu apestoso y huevos centenarios, ambos sorprendentemente buenos a pesar del aspecto. El resto era comida más “normal”: pastelitos rellenos de carne, verduras, carne y el hongshao rouun plato de cerdo típico de China que me pareció lo mejor junto al huevo centenario.

Los padres de Xu, la madre de Irene e Irene

Los padres de Xu, la madre de Irene e Irene

Tener una boda al día siguiente por la mañana no sirvió de excusa para no ir a tomar una copa antes de ir a dormir y descubrir que en China también tienen juegos  para beber en todos los bares. En este caso no tienen el 4 en raya o el jackpot / shut the box como en Tailandia, si no que juegan al mentiroso con dados y a una especie de piedra – papel – tijera mezclada con un baile ridículo con las manos. No es más que el juego que todos conocemos pero con el orden inverso, pudiendo jugar tanta gente como quieran y siendo el baile ridículo previo un sustituto de nuestro adorable “1 2 3 1 2 3 YA”, pero que tiene sentido porque también juegan en las discotecas y no es cuestión de pasarse el rato gritando “1 2 3 1 2 3 YA” (tampoco se oirían).

A la mañana siguiente fuimos a la boda que nos sirvió de excusa para hacer este viaje, y fue una experiencia curiosa, aunque menos espectacular de lo que pensaba. La ceremonia se celebró en un hotel donde se reunieron alrededor de 200 invitados y en los que los únicos que íbamos vestidos de manera especial éramos los pocos occidentales que estábamos allí y los novios. No es que me importara, pero sí me sorprendió que ni los padres del novio se vistieran de gala. Los chinos son cutres y descuidados por naturaleza, y eso se nota en todos los aspectos de su vida.

El enlace en sí estuvo dirigido por un maestro de ceremonias que por lo visto es famoso, pero no tengo ni idea de quién es. Éste presentó al novio, que subió al escenario a saludar y esperó a que apareciera la novia, con la cara cubierta para que nadie la viera antes que su prometido (esta es una tradición que se mantiene desde hace siglos, cuando los matrimonios eran totalmente por conveniencia y muchas veces esa era la primera vez que el novio veía a la novia).Con ambos en el escenario fue el turno de los padres, que se sentaron detrás de los protagonistas, y el novio empezó a mirar bajo el “velo” de la prometida, a ver si la mujer era de su agrado. No es que pudiera devolverla si no le gustaba. Ni ahora ni hace 5 siglos, pero es una tradición y así lo hacen. Una vez descubierta la cara de la novia, empezaron a hacerse ofrendas y reverencias unos a otros, y poca más historia tuvo la ceremonia en sí. Esperaba algo más sobrio, largo o pesado, pero no fueron más de 5 minutos.

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Los novios en el escenario durante la ceremonia

Aquí un video

La ceremonia fue corta y sin demasiada magia, igual que la comida, que acabó en poco más de una hora, lo que dio pie a que la familia de la novia, los novios y otros amigos que tienen en Changsha fuéramos a tomar café y copas hasta la hora de cenar, cuando los padres del novio volverían a llevarnos a cenar.

El día siguiente lo dedicamos a hacer algo más de turismo visitando el Templo Kaifu y el Parque Tianxin. No soy muy amigo de ir a ver ruinas y templos, pero cuando estás en sitios con tanta historia, qué menos que una visita.

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Esa noche nos tomamos alguna copa y me di cuenta que después de una semana de vacaciones, volver a casa no significaba volver a Barcelona con la familia y amigos, si no que era volver a Bangkok a seguir viviendo nuevas experiencias. Al final será verdad eso de “vivo en Bangkok”.

Hong Kong

He de reconocer que la boda de Xu no era más que una excusa para viajar un poco por Asia y sobre todo ver a Yago, gran amigo desde la infancia con el que apenas coincido un par de veces al año debido a que su residencia habitual desde hace casi una década es Asia, mayormente Japón, dónde vive ahora felizmente casado y con un hijo.

Dicho esto, la primera parada del viaje era Hong Kong, ciudad que Yago conoce bien ya que estuvo un año estudiando allí. Quedamos directamente en el hotel, ya que llegábamos con varias horas de diferencia, así que desde el aeropuerto cogí un autobús en dirección al Regal Riverside Hotel, porque si algo tiene Hong Kong es que no es una ciudad barata precisamente, y un taxi podría salir fácilmente por 50 o 60 euros. Tuve suerte y el hotel era suficientemente grande (1.000 habitaciones, ni más ni menos) como para tener parada de autobús propia, así que 20 HKD y un capítulo de Vikings (serie que recomiendo encarnecidamente) después estaba en el hall de ese edificio hortera lleno de luces que sería mi casa por dos días. Ya eran alrededor de las 9.00pm, así que decidimos cenar en el hotel y tomar en algo allí mismo. Estábamos cansados y después de casi un año sin vernos, había mucho de que hablar para ponerse al día.

Hong Kong ha crecido mucho en los últimos años debido a sus beneficios fiscales, y lo ha hecho de la única manera que ha podido: hacia el cielo. Esto la convierte en una ciudad única y muy peculiar, ya que aunque hay muchas ciudades con rascacielos, pocas hay que estén una situación geográfica tan particular. Entre valles y montañas, han ido construyendo de la forma menos uniforme que uno se puede imaginar. “Necesitamos otro edificio” – “Allí hay un hueco” – “Venga, 60 pisos serán suficientes” Y así van creciendo sin tener en cuenta absolutamente nada. Tienen la suerte de estar en una región libre de movimientos sísmicos y tsunamis, porque teniendo en cuenta que sus andamios están hechos con bambú, cualquiera se puede imaginar la calidad de los edificios.

Bamboo scaffold in Hong Kong. Andamio de bambú en Hong Kong

Andamios hechos de bambú en Hong Kong.

Al día siguiente por la mañana fuimos en ferry a la isla principal, donde pude comprobar lo agobiante que puede llegar a ser la cuarta ciudad más densamente poblada de Asia. Y más aún si tenemos en cuenta que era 1 de Mayo, fiesta en casi todo el mundo, y uno de los pocos días del año en que las criadas de Hong Kong no trabajan. Estas mujeres viven en las mismas casas que trabajan, así que los días de fiesta están todas en la calle (¿quién se quedaría en su lugar de trabajo un día festivo?), sin apenas dinero, por lo que se reúnen en cualquier lugar (literalmente, desde parques hasta cualquier acera de la ciudad les sirve para sentar campamento), se sientan y pasan allí el día.

Hong Kong Skyline

Skyline de Hong Kong desde el contintente.

No somos gente de madrugar y realmente no teníamos ninguna prisa, así que cuando llegamos a la isla ya era la hora de comer y fuimos a un sitio local. No recomiendo esta experiencia a quien no le guste experimentar o vaya con alguien que hable chino, ya que una vez sabes cómo va todo no es tan complicado y si tienes suerte la carta estará “subtitulada” en inglés, pero la primera vez es para volverse loco, y más en un restaurante como este que tenía casi 400 mesas.

Menu at a Hong Kong restaurant

Carta del restaurante local en el que comimos.

Otra cosa curiosa de esta gente es que, a pesar de que los platos, vasos y cubiertos se supone que ya están limpios cuando te los dan, tienen agua hirviendo a disposición de los clientes por si quieres darles un repaso tú mismo. No parece algo necesario en un sitio en el que son tan cuidadosos que lavan la fruta con jabón, pero parece ser que los casos de gripe aviar que sufrieron en Hong Kong han influido mucho en las costumbres de esta gente.

Al margen de sus rarezas, hay que reconocer que la comida estaba muy buena y salimos de allí realmente llenos. Entre pastelitos de carne, cerdo, sopa de pollo, pato, algo con gambas y demás variedades no sabría decir qué era exactamente cada cosa, pero sí que recomiendo probar la comida de Hong Kong a cualquiera que vaya y pueda (como he dicho, no es nada fácil ir a un sitio típico sin hablar chino, pero puede ser divertido).

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Después de comer fuimos a Mid Levels, un barrio con calles peatonales situadas encima de las propias calles. Debido a que Hong Kong está construida en una montaña, los desniveles son considerables, así que estas “calles flotantes” son en gran parte escaleras y rampas mecánicas que facilitan mucho el movimiento de gente. Allí nos tomamos un café al módico precio de 5€ y cogimos el tranvía para ir a otra zona de la ciudad, con más gente aún que la anterior.  El objetivo era encontrar un bar para tomar una cerveza y descansar, así que cervecita fresca y al hotel a cargar baterías (nuestras y de los móviles, por supuesto).

Hong Kong Mid Levels

Hong Kong Mid Levels

La vuelta a la isla para cenar no fue tan pesada como la anterior en Ferry. Esta vez sólo necesitamos un transbordo del metro para llegar de nuevo a Mid Levels, dónde Yago conocía un restaurante de estos que si no sabes dónde vas no encuentras ni por casualidad. Era un cuarto piso de un edificio aparentemente de viviendas. Y ahora no os voy a contar qué tal estaba el sitio, porque por desgracia estaba cerrado y acabamos en un Pizza Express. No hay queja, hacía más de dos meses que no me tomaba una pizza, así que bienvenida.

Después de cenar fuimos a la zona donde están todos los bares y discotecas. Buena fiesta con más occidentales que orientales y poco más.

La mañana siguiente ya nos íbamos a Changsha, no sin antes pasar por la zona industrial de Hong Kong para que Yago hiciera algo de business y de paso ver la única zona de Hong Kong que me faltaba. De allí fuimos de nuevo al centro, a la estación de autobuses, para cruzar la frontera e ir a Shenzhen con intención de coger el tren de alta velocidad en dirección a Changsha. En este rato me di cuenta de algo que había pasado por alto el el día anterior: la gente hace cola para entrar a las tiendas de lujo. Colas de 20 y 30 personas para entrar a comprar en Hermés, Prada, LV… Tienen mucho dinero y con tal de demostrarlo llevando cosas de marcas determinadas son capaces de perder la dignidad. Personalmente no haría cola para gastarme miles de euros en una tienda. Como dice Richard Gere en Pretty Woman, lo que esperaría en ese caso es que me hagan la pelota. Entiendo que las marcas quieren mantener el trato personalizado al cliente y por eso no quieren tener más de X personas dentro de la tienda pero les voy a dar una idea gratis, que estoy generoso: que den hora como si fuera una peluquería, que no cuesta tanto.

Quien me conoce sabe que soy una persona de ciudad y que necesito ese frenesí que ofrecen las grandes urbes, pero lo de Hong Kong ha sido demasiado. Yago me dijo que la cantidad de gente que había ese día no era normal y debía ser debido a ser 1 de Mayo, así que tengo excusa para volver y ver la ciudad en un día normal, a ver si cambio de opinión.

Next stop, Shenzhen – Changsha.

Inmigrantes, funcionarios y una máquina inútil

Este miércoles voy a China (Changsha) a la boda de Xu, así que esta mañana me ha tocado ir a inmigración a pedir un permiso de re-entry, necesario en caso de que quieras salir de Tailandia con visado en vigor y tengas intención de mantenerlo a la vuelta. El motivo real de esto ni lo sé ni me parece importante, pero me quedan dos meses de visado, así que he tenido que pasar por el aro y pagar 1000 baht (casi 25€).

El edificio central de inmigración en Bangkok está al lado de Lumpini Park, pero debido a las protestas que siguen teniendo este parque lleno de manifestantes, han trasladado todos los trámites a Major Hollywood Suksawat e Imperial World Ladprao (aquí he ido yo) o lo que es lo mismo, la otra punta de la ciudad desde Nana BTS, que es donde vivo.  Por suerte estos sitios están dentro de centros comerciales, así que no abren hasta las 10.30am, con lo que era fácil llegar a la hora de apertura y ser de los primeros en ser atendido. ¡Ja! Iluso. Iluso por ser atendido de los primeros, no por llegar a la hora, claro. Siete paradas de MRT, 50 baht de taxi, 40 minutos de viaje y a las 10am estaba en la puerta esperando a que abrieran y poder aprovechar el resto de la mañana. Pues bien, esto no es tan fácil si no sabes cómo van las cosas en este país.

Después de seguir las señales de “immigration” durante 5 plantas en un centro comercial prácticamente vacío, he llegado a las oficinas. Ya había más gente de la que podía imaginar y era todo bastante caótico, pero después de un rato preguntando he conseguido el formulario necesario y he ido a la maquinita a coger turno. El 101, y van por el 5. Genial, tengo a 96 personas delante y sólo hay dos ventanillas haciendo lo que necesito. Por muy rápido que vayan, no tardarán menos de 5 minutos en atender a cada uno, así que… “me voy a pasar aquí todo el día”. Casi dos horas más tarde he decidido irme a dar una vuelta por el centro comercial, no sin antes tener la brillante idea de coger otro turno, por si acaso se pasaba el mío. Qué gracioso ha sido ver que una hora después me ha tocado el 102. El turno siguiente al que ya tenía. Bien Javier, te has cubierto de gloria. Visto esto he preguntado a toda persona que se me cruzaba hasta que alguien me ha señalado a la señora cuyo único propósito en esta vida es sacar 100 números de la máquina a primera hora, ponerse lejos de esta, y repartirlos. Gracias a esto he perdido 3 horas, cuando probablemente podría haberlo hecho en media.

Novatada, no volverá a pasar.

Huir es de cobardes

Se suele decir que huir es cobardes, porque únicamente se asocia a la acción de alejarse del peligro o las adversidades, pero ¿qué hay de lo que se deja atrás cuando uno toma otra dirección? Es lógico pensar que si uno cambia de rumbo es porque ha sopesado lo positivo y lo negativo que eso le va a aportar y ha pesado más lo positivo, pero, de nuevo, no hay que olvidar todo a lo que se está renunciando, especialmente en situaciones en las que el futuro no son más que “posibles”.

Apenas llevo dos semanas instalado en Bangkok y me da la sensación que llevo aquí meses. Tal vez sea por el viaje de tres semanas que disfruté entre Barcelona y la capital tailandesa, pero lo que está claro es que un lugar que te hace sentir como en casa en sólo dos semanas, no puede ser una mala elección. ¿O sí? Realmente creo que sí, que puede que en dos semanas más esté harto de la comida barata (pero buenísima), de que todo el mundo sonría constantemente, del sol, de la vida fácil… bueno no, creo que no me voy a cansar de esto. Lo que sí puede pasar es que, como decía antes, eche de menos a las personas (y animales, Shiba :*) a las que he “renunciado” temporalmente. Esas personas que me habéis hecho sentir mejor y ayudado a superar el que probablemente haya sido el peor año de mis 29, con el mérito añadido de haber conseguido que, a pesar de todo, 2013 haya sido un gran año de compañías y de grandes descubrimientos de amistad y familia (incluso las dos a la vez).

A todos vosotros siento que os debo un “gracias” desde que me fui. Lo siento especialmente porque no me gustan las despedidas y uno se va sabiendo que es posible que haya dejado una sensación de que no me importa lo que dejo atrás, y realmente no es así. Me he ido a pasar temporadas fuera de España varias veces, y no ha habido ninguna en la que no haya dado rienda suelta a mis sentimientos nada más pasar el control de seguridad del aeropuerto de Barcelona. Lo hago así porque es un momento muy íntimo para mí y no soy capaz de expresarlo a los demás sin sentirme demasiado vulnerable, y por eso escribo esto ahora, con miles de kilómetros de distancia y protegiéndome detrás de una pantalla, como he hecho tantas veces en mi vida.

Gracias por los abrazos espontáneos. Por obligarme a tomarme una cerveza cuando sabías que la necesitaba. Por decir “no importa” cuando sí importaba. Por entender que era un momento difícil. Por aceptar que conmigo a veces es mejor el silencio que las palabras… agradecería tantas cosas que me habéis demostrado y enseñado este año que no acabaría nunca, pero lo que mejor resume mi agradecimiento es, a palabras de mi padre: Gracias por aguantarme cuando no me aguantaba ni yo.

Gracias especialmente a Mamá, Papá y Marta.