Infierno

Un Vesak en Tailandia

13 de mayo de 2014, día de luna llena en el sexto mes del calendario lunar. O lo que es lo mismo: el Vesak. Día en que los buddhistas celebran el nacimiento, ilustración y muerte de Buddha. Sí, “milagrosamente” estos tres acontecimientos sucedieron en el mismo mes del calendario lunar, o al menos eso acordaron en la primera convención buddhista celebrada en Sri Lanka en 1950. Hace siglos que los buddhistas celebran acontecimientos en esta época del año, por eso me ha llamado especialmente la atención que haga apenas 64 años que se pusieron de acuerdo en qué día debían celebrarlo realmente. Además, como he dicho al principio, se celebra el día de luna llena del sexto mes del calendario lunar, con lo que no es un día fijo, si no que cambia cada año.

Una vez en el tema, considero el buddhismo una religión mucho más abierta a la celebración pública que el cristianismo (esto no es bueno ni malo, personalmente me es indiferente), así que hoy he decidido ir a un templo a ver cómo los buddhistas celebran este día, el principal en su calendario de festividades, y me he encontrado con que hacen lo mismo que cualquier otro día, pero en masa. Esto es:

–          Dar tres vueltas a un monumento sagrado (puedes ser un edificio, una estatua o cualquier cosa que consideren sagrada) sosteniendo incienso encendido entre las manos y pidiendo algo que deseen.

Gente dando vueltas alrededor del Templo Pathum Wanaram

Gente dando vueltas alrededor del Templo Pathum Wanaram

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–          “Ilustrarse” y ganar conocimiento con los cantos y las charlas de los monjes. Es cierto que hoy hay más “charlas” y cantos que cualquier otro día, pero tampoco es nada especial.

Monjes bendiciendo y repartiendo sabiduaría

Monjes bendiciendo y repartiendo sabiduaría

Además de esto, hacen algo que no entiendo: no beben ni venden alcohol. ¿Qué problema tienen las religiones con el alcohol? Entiendo que se trata de mantener siempre las facultades mentales al 100% para no perder sabiduría y no caer en tentaciones que lleven al pecado, pero ¿no debería eso ser una cuestión individual?  Los conceptos de cielo e infierno, y sus equivalentes en cualquier religión (el buddhismo, por cierto, no cree en el infierno eterno, y se considera que el infierno se puede sufrir en vida en forma de ira, lujuria o cólera) existen precisamente para ayudar a evitar las tentaciones que llevan al pecado, y dado que la religión y la rigurosidad con la que la sigue cada uno es una decisión personal, ¿no debería respetarse más la voluntad de cada individuo de jugarse el cielo o el infierno?

Cada uno tendrá su opinión, a mí personalmente no me desagrada la idea del infierno; en el cielo estaría muy solo sin vosotros.